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| En un año,
unos 35 criadores tendrán caracoles para exportar
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corresponsalía
Río Tercero. La
posibilidad de que los franceses coman caracoles criados en
Río Tercero no parece tan lejana.
Hasta hace seis
meses, no había en toda la provincia un solo productor de
caracoles. Pero hoy son más de 50 en Río Tercero, y hay unos
400 en toda Córdoba. Todos comenzaron de la nada, participando
del nacimiento de este extraño fenómeno, que se da desde hace
unos meses en varias ciudades del país, y que puede terminar,
en el mejor de los casos, transformando a Argentina en un país
exportador de caracoles para consumo humano: un producto que
en Europa tiene una creciente demanda.
La evidencia de
ese fenómeno se vio reflejada ayer en Río Tercero. La
Asociación de Helicicultores de esta ciudad, creada hace dos
meses, organizó las primeras jornadas provinciales, para
intercambiar conocimientos y experiencias sobre esta actividad
que, por nueva, genera una combinación de dudas, certezas y
esperanzas.
Más de 300 personas participaron del
encuentro, durante todo el día. Hubo productores de numerosas
localidades cordobesas, pero además y sorpresivamente, llegó
gente interesada desde La Rioja, La Pampa, San Luis,
Corrientes y Chubut.
La experiencia local
Javier
Monti es uno de los riotercerenses que empezó meses atrás a
criar caracoles. Hizo el curso que se dictó en esta ciudad,
tras el que se formó la entusiasta asociación local. Se inició
recolectando los caracoles de jardines de patios de vecinos y
amigos. Hoy cuenta en el garaje de su casa con 3.600
reproductores, muchos de los cuales ya son nacidos en
cautiverio. Y tiene además unos tres mil caracoles de unos dos
gramos, en etapa de engorde. Cuando lleguen a los 10 gramos,
estarán listos para la venta.
Diego Vietti, productor y
presidente de la asociación riotercerense, explicó que con
unos 200 pesos de inversión inicial y unos 35 pesos por mes
luego, además de dedicarle algún tiempo, alcanza para empezar
la primera etapa. Pero aclaró que para lograr rentabilidad
debe esperarse, al menos, un año y medio.
La entidad
riotercerense es una de las primeras en su tipo en crearse en
el país. Su proyecto en marcha incluye montar entre todos, con
apoyo municipal ya prometido, un centro común de cría
intensiva. Allí irían los caracoles que cada asociado
reproduzca y críe en su casa, de hasta 2,5 gramos. Y en el
galpón común engordarían hasta los 10 gramos. “Será la forma
de alcanzar uniformidad en la calidad, un volumen apreciable,
y continuidad en la producción, que son los tres requisitos
mínimos para pensar en exportar”, planteó Vietti.
Casi
lo mismo dijeron los técnicos del Senasa que disertaron ayer:
la exportación es posible, si se avanza en contactos serios
con los países que demandan el producto. El procesamiento
previo no es tan complejo, porque en general en Europa compran
los caracoles vivos (purgados y refrigerados). Por ello no
haría falta su paso por frigoríficos sino por más sencillas
plantas de procesamiento, que podrían crearse por regiones si
hubiera la suficiente producción.
Para exportar, será
requisito inscribirse en el Senasa. Hoy en todo el país no hay
un solo productor que esté vendiendo caracoles, salvo un
empresario de Necochea que exporta, en baja cantidad, pero
producto de recolecciones ajenas y no de crías en cautiverio.
El caracol vivo y refrigerado, listo para exportar,
cotiza hoy a 2,60 dólares por kilogramo.
En varias
ciudades
El mercado de consumo de este producto es casi
inexistente en el país: nadie en Argentina come caracoles, y
no hay casi restaurantes que lo sirvan.
Pero ayer , un
cocinero riotercerense mostró algunas recetas: más de 100
asistentes a la jornada probaron una vistosa cazuela de carne
de caracoles con arroz, entre otras variantes. Y la mayoría de
ellos hicieron cola para repetir el bocado.
Seguramente, hasta meses atrás, ninguno hubiera
imaginado estar comiendo, pero menos aún soñando en producir y
exportar, un bicho al que no prestaban ninguna atención al
verlo en sus patios y jardines.
En Argentina, casi no
se comen caracoles. Ayer, un cocinero mostró varias recetas en
Río Tercero.
En Córdoba hay varias asociaciones de
criadores ya formadas, por ejemplo, en Río Tercero, San
Francisco, Marcos Juárez y dos en la capital.
En Río
Tercero y zona, ya hay unos 35 productores que estiman tener,
dentro de nueve meses, una primera camada de caracoles listos
para la venta. Lo que esperan, y no saben aún, es si tendrán
para esa fecha listo el sistema de comercialización, el paso
más complejo de todo el proceso. Mientras, otras 90 personas
están haciendo ahora el curso, con el apoyo del municipio
local y del centro de capacitación Ceder. Cuando lo terminen,
podrán sumarse a la asociación de productores. Además, para un
tercer curso, ya hay unos 60 inscriptos más.
Entre los
criadores e interesados hay personas desocupadas que buscan
una nueva fuente de ingresos, como otros con empleo o
profesionales que imaginan sumar otra actividad.
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